A cada minuto que pasaba Mery no podía dejar de pensar en todo lo que le había ocurrido en aquella mañana.
Sus padres se habían peleado y su hermano ya no le hacía caso. En el instituto la mayoría de sus amigas la habían dejado de lado. En sus estudios había caído, sus notas habían bajado y los profesores le habían llamado la atención un par de veces.
Ya no sabía que hacer. Su vida jamás había sido tan dura. No tenía nunca suerte, y no entendía el porque. Tan solo había logrado que uno de los chicos más guapos del instituto se hubiese fijado en ella. Pero ni siquiera so había conseguido calmar sus nervios.
Por ello, Mery decidió marcharse de casa. Era triste que con 17 años tuviese que marcharse de su propia casa, pero ya no soportaba su vida. Solo desea tener algo de suerte en la vida, pero ni siquiera había conseguido eso.
Y entre lágrimas y recuerdos alegres, la joven se alejó de aquella vida de sufrimiento para enfrentarse a otra peor.
Diseño y logo por: Srta. Alicia Alina. Escrito por: Steve Tomson. Y si te gusta el blog, comenta. Te necesitamos.
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sábado, 17 de septiembre de 2011
viernes, 9 de septiembre de 2011
Un reportaje peligroso. 2ª Parte
La carta no tenía ni sello ni remitente. Lucas, sin dudarlo, preparó su maleta
y, listo para escribir el mejor reportaje de la historia, se dispuso a marchar.
Tras unas horas, llegó a un hotel situado en un pueblo, muy cercano al
pantano y pronto comenzó a notar la niebla. Aunque el hotel era grande,
solo estaba el dueño, porque el resto de personas del pueblo se habían ido,
temerosas de lo que les pudiese pasar a sus familiares.
El dueño preparó la habitación para Lucas y luego le puso la cena.
A la mañana siguiente, Lucas se despertó y el dueño había desaparecido. Tal
y como la carta decía, aquello era todo de lo más extraño.
Con todo lo necesario, (libretas, bolígrafos, cámaras y otros instrumentos)
Lucas se dirigió hacia la orilla del pantano. Cada vez que se adentraba más y
más, la niebla era mucho más espesa que al comienzo. Parecía como si fuese
controlada por algo.
Cuando por fin, bajo sus pies, notó el agua y se alegró en parte, porque al
menos no le había pasado nada.
En la orilla, no todo era muy distinto: la niebla cubría todo, y ni siquiera
podía vislumbrar sus piernas. Aquello no había pasado nunca. Ni siquiera
en la capital. Pero Lucas estaba dispuesto a llegar al fondo del asunto, fuese
como fuese.
Durante unos diez minutos estuvo dando vueltas en círculos, sin anotar
nada. Simplemente observaba y pensaba en lo famoso que se haría si escribía
un reportaje tan increíble como el que tenía en mente. Pero si no pasaba
nada, su viaje habría sido en vano, y probablemente la carta sería otra de las
bromitas de su amigo Steve.
-Como Steve tenga algo que ver con esta, seguro que esta vez se entera.- Decía
Lucas para sí, mientras seguía dando vueltas.
Pasados unos minutos más, y viendo que no pasaba nada, decidió marcharse.
Cogió sus cosas y dispuesto a dar marcha atrás, se volvió. Tan pronto como se
giró, la niebla se hizo más y más espesa, impidiéndole así, tomar el camino de
regreso.
Lucas empezó a asustarse mucho, y sin pensarlo, echó a correr. Desesperado
corría y corría, pero cada vez que pensaba que había salido, se volvía a
encontrar enfrente del pantano.
Era como un laberinto del cual no podías huir, por mucho que te esforzases.
y, listo para escribir el mejor reportaje de la historia, se dispuso a marchar.
Tras unas horas, llegó a un hotel situado en un pueblo, muy cercano al
pantano y pronto comenzó a notar la niebla. Aunque el hotel era grande,
solo estaba el dueño, porque el resto de personas del pueblo se habían ido,
temerosas de lo que les pudiese pasar a sus familiares.
El dueño preparó la habitación para Lucas y luego le puso la cena.
A la mañana siguiente, Lucas se despertó y el dueño había desaparecido. Tal
y como la carta decía, aquello era todo de lo más extraño.
Con todo lo necesario, (libretas, bolígrafos, cámaras y otros instrumentos)
Lucas se dirigió hacia la orilla del pantano. Cada vez que se adentraba más y
más, la niebla era mucho más espesa que al comienzo. Parecía como si fuese
controlada por algo.
Cuando por fin, bajo sus pies, notó el agua y se alegró en parte, porque al
menos no le había pasado nada.
En la orilla, no todo era muy distinto: la niebla cubría todo, y ni siquiera
podía vislumbrar sus piernas. Aquello no había pasado nunca. Ni siquiera
en la capital. Pero Lucas estaba dispuesto a llegar al fondo del asunto, fuese
como fuese.
Durante unos diez minutos estuvo dando vueltas en círculos, sin anotar
nada. Simplemente observaba y pensaba en lo famoso que se haría si escribía
un reportaje tan increíble como el que tenía en mente. Pero si no pasaba
nada, su viaje habría sido en vano, y probablemente la carta sería otra de las
bromitas de su amigo Steve.
-Como Steve tenga algo que ver con esta, seguro que esta vez se entera.- Decía
Lucas para sí, mientras seguía dando vueltas.
Pasados unos minutos más, y viendo que no pasaba nada, decidió marcharse.
Cogió sus cosas y dispuesto a dar marcha atrás, se volvió. Tan pronto como se
giró, la niebla se hizo más y más espesa, impidiéndole así, tomar el camino de
regreso.
Lucas empezó a asustarse mucho, y sin pensarlo, echó a correr. Desesperado
corría y corría, pero cada vez que pensaba que había salido, se volvía a
encontrar enfrente del pantano.
Era como un laberinto del cual no podías huir, por mucho que te esforzases.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Un reportaje peligroso. 1 Parte
Bueno, primero debéis saber quién soy. Aparte del que va a contar esta historia, tendréis que saber que me llamo Steve. Soy reportero en uno de los mayores periódicos del Reino Unido: El Times.
La historia que contaré a continuación es sobre un amigo mío que entró a trabajar dos años después que yo en el mismo periódico. Mi amigo se llamaba Lucas y aunque era muy majo, muchas veces le tomaban el pelo.
Bien, todo comenzó una tarde de primavera, cuando Lucas y yo salíamos de trabajar. Los dos habíamos tenido un día agotador y sin embargo Lucas estaba de lo más contento. No me llegó a decir por qué, pero sinceramente, tampoco le pregunté.
Lucas llegó a su casa sobre la once y media de la noche, después de que él y yo nos tomásemos unas cañas en el bar de su calle. Al llegar al apartamento donde vivía, se encontró con un sobre en la mesa y rápidamente lo abrió.
Concentrado, leyó el contenido de la carta y después, sacó unas 10000 libras en efectivo.
Al principio no se creía nada, sin embargo, al pensar lo que decía la carta, comprendía todo mejor:
Estimado señor Walter, desde nuestra organización, le informamos de los siguientes acontecimientos:
Hace casi 4 días, el pantano que se encuentra a las afueras de Londres ha sufrido repentinos cambios. Las personas desaparecen y una niebla de lo más espesa ha cubierto toda la zona, hasta el punto de no distinguirse nada.
Nos han informado de que usted es un gran reportero de investigaciones y que seguramente escribiría una historia increíble. Pero lo que queremos es que llegue al fondo del asunto y averigüe que pasa, para luego poder escribir el artículo.
Esperamos verle pronto por aquí. Acepte el dinero y venga cuanto antes.
martes, 16 de agosto de 2011
La luz del alma
En las noches oscuras,
solo ella nos alumbra,
llenando de esperanzas
nuestras atormentadas almas.
Sobre el firmamento,
única y bella,
en nuestros corazones refleja,
una parte, de toda su grandeza.
martes, 9 de agosto de 2011
Amnesia
Todo. Se ha ido todo. Ya no recuerdo nada. Nada.
Ningún viaje a otro país, ni miles de aventuras por las cuales he pasado,
ni siquiera se quién es aquella que dice que me amó.
Todo se ha ido rápido, muy rápido.
No recuerdo el olor de mi perfume favorito,
ni reconozco en fotos a personas que me han querido.
Ya no tengo nada.
Como siempre, me quedo solo.
sábado, 6 de agosto de 2011
Ojos verde
Ojos verdes con una uva, y expresivos como cualquier cuadro, hacían de ti la mujer más hermosa de todas. Aquellos ojos, que al mirarme, desprendían por si solos una fragancia única e inigualable.
Esos ojos, que aunque solo sean eso, ojos, expresaban todos los sentimientos de tu corazón, con una sola mirada. Una mirada. Solo una, y te sentías el hombre más afortunado del mundo.
Por eso, siempre que pienso en ti, recuerdo esos ojos, que tanto han significado para los dos y que han llenado nuestros corazones, de puro amor.
sábado, 30 de julio de 2011
No te necesito
No sientas pena por mí. Ni melancolía, ni nada. No quiero que te compadezcas ni que me intentes consolar con tus absurdas palabras.
Solo quiero que te vayas. Que te vayas lejos, con tus frases de ánimo, y que me dejes a mi, solo, con mis pensamientos.
No te quiero. Ya no.
Vete, no te necesito. Ya no.
Sino me has oído bien, te lo repito. Ahora soy libre de hacer lo que quiero. No te necesito... ¡NO TE NECESITO!
Solo quiero que te vayas. Que te vayas lejos, con tus frases de ánimo, y que me dejes a mi, solo, con mis pensamientos.
No te quiero. Ya no.
Vete, no te necesito. Ya no.
Sino me has oído bien, te lo repito. Ahora soy libre de hacer lo que quiero. No te necesito... ¡NO TE NECESITO!
viernes, 29 de julio de 2011
Recuerdos
Ahora que miro tus fotos, recuerdo todos esos momentos tan mágicos, tan maravillosos y sobre todo, tan reales, que he vivido junto a ti.
Ahora veo tus converses, las que te olvidaste junto a mi mesilla y que nunca recogiste. Pero ahora me alegro de eso, porque así, tengo algo para recordarte.
Ahora veo tus converses, las que te olvidaste junto a mi mesilla y que nunca recogiste. Pero ahora me alegro de eso, porque así, tengo algo para recordarte.
miércoles, 23 de marzo de 2011
La foto de la vida
Aún recuerdo ese día, como si fuese ayer. Era mi décimo octavo cumpleaños y todos mis familiares se encontraban allí conmigo. Todos me habían regalado cosas maravillosas: una videoconsola, libros, ropa...
Pero el regalo que más me gustó, fue el de mi abuelo. Este se acercó a mi, y, sentado en su silla de ruedas, me dijo:
-Hijo, puede que mi regalo no sea caro ni lujoso, pero espero que te guste tanto como el resto. Sabes que no me queda mucho de vida, por eso quiero que conserves esto.
Entonces, de su bolsa sacó una fotografía donde yo debía tener 4 años y el corría detrás de mi sin el uso de sillas de ruedas. Entonces, caí de rodillas y le abracé con todas mis fuerzas. Comprendí que su regalo para mí, era su deseo de que mi vida, fuera increíblemente placentera...
Pero el regalo que más me gustó, fue el de mi abuelo. Este se acercó a mi, y, sentado en su silla de ruedas, me dijo:
-Hijo, puede que mi regalo no sea caro ni lujoso, pero espero que te guste tanto como el resto. Sabes que no me queda mucho de vida, por eso quiero que conserves esto.
Entonces, de su bolsa sacó una fotografía donde yo debía tener 4 años y el corría detrás de mi sin el uso de sillas de ruedas. Entonces, caí de rodillas y le abracé con todas mis fuerzas. Comprendí que su regalo para mí, era su deseo de que mi vida, fuera increíblemente placentera...
miércoles, 16 de marzo de 2011
No me arrepiento de nada
Bueno, este relato que lees a continuación está dedicado a una persona real, completamente. Espero que os guste...
Aunque pensé que jamás me querrías, me equivoqué. Todos esos días donde me contabas tus penas sobre chicos que te gustaban yo, como un tonto, te escuchaba y ayudaba, intentando no sufrir más, simplemente, por ti.
Pero para entonces, tu ya eras algo mas que una "simplicidad". Eras la persona a la que más había amado a lo largo de mi vida. Tu, eras mi sueño, un sueño hecho realidad.
Siempre que te miraba, sentía algo tan intenso en mi, que no sabría escribirlo, ni en el más romántico de los poemas.
Todas esas largas horas hablando por el móvil, todas esas tardes donde me contabas tus penas solo a mi...y ahora, que pensé que me querías como un amigo, me doy cuenta de que no es así.
He sufrido, he llorado, he faltado a cualquier evento, porque pensé que mi amor por ti era una completa estupidez. Pero ahora me dices que me quieres, y yo, ingenuo, me lo creo.
Pero tu amor por mi es un juego. Y no soy un juguete. Me quieres para presumir, para no sentirte sola, y crees que no lo se.
Espero, que ya que estamos separados, tras haber pasado uno de mis mejores momentos de la vida, comprendo porque me utilizaste.
Pero créeme cuando digo, que ya se acabó. Y aunque diga esto, jamás, jamás, JAMÁS, me arrepentiré de nuestro amor.
Aunque pensé que jamás me querrías, me equivoqué. Todos esos días donde me contabas tus penas sobre chicos que te gustaban yo, como un tonto, te escuchaba y ayudaba, intentando no sufrir más, simplemente, por ti.
Pero para entonces, tu ya eras algo mas que una "simplicidad". Eras la persona a la que más había amado a lo largo de mi vida. Tu, eras mi sueño, un sueño hecho realidad.
Siempre que te miraba, sentía algo tan intenso en mi, que no sabría escribirlo, ni en el más romántico de los poemas.
Todas esas largas horas hablando por el móvil, todas esas tardes donde me contabas tus penas solo a mi...y ahora, que pensé que me querías como un amigo, me doy cuenta de que no es así.
He sufrido, he llorado, he faltado a cualquier evento, porque pensé que mi amor por ti era una completa estupidez. Pero ahora me dices que me quieres, y yo, ingenuo, me lo creo.
Pero tu amor por mi es un juego. Y no soy un juguete. Me quieres para presumir, para no sentirte sola, y crees que no lo se.
Espero, que ya que estamos separados, tras haber pasado uno de mis mejores momentos de la vida, comprendo porque me utilizaste.
Pero créeme cuando digo, que ya se acabó. Y aunque diga esto, jamás, jamás, JAMÁS, me arrepentiré de nuestro amor.
lunes, 14 de marzo de 2011
Todo fue una gran mentira
Todavía veo el momento en que te fuiste. Lunes por la mañana. El sol se había perdido por completo entre el cielo. Un cielo gris y completamente oscuro, donde ni el mas mínimo rayo de luz se podía vislumbrar.
No me esperaba nada lo que vi a continuación. Pensé que me habías prometido que estaríamos juntos, por y para siempre, pero no fue así. Bajo una pequeña sombrilla, con una utilidad bajo cero, te vi.
Tu, mentirosa compulsiva... Tu, traidora sin personalidad... Me habías dejado allí, sin saber que decir, que hacer, sin saber si tomármelo bien, o mal, o directamente no hacer ni decir nada.
Me dejaste sin palabras, como una estatua esculpida por un artista renacentista. La gente decía adiós y los pasajeros devolvían la despedida. y sin embargo, entre tanta multitud, yo no hacía nada, estaba quieto, mirándote solo a ti, a la mayor mentirosa que había conocido.
Y allí, tu te preparabas para zarpar en busca de TU felicidad, sin cabos que te atasen a mi, ni a nadie.
Adiós, bruja terrenal, vete. Vete y no vuelvas más.
No me esperaba nada lo que vi a continuación. Pensé que me habías prometido que estaríamos juntos, por y para siempre, pero no fue así. Bajo una pequeña sombrilla, con una utilidad bajo cero, te vi.
Tu, mentirosa compulsiva... Tu, traidora sin personalidad... Me habías dejado allí, sin saber que decir, que hacer, sin saber si tomármelo bien, o mal, o directamente no hacer ni decir nada.
Me dejaste sin palabras, como una estatua esculpida por un artista renacentista. La gente decía adiós y los pasajeros devolvían la despedida. y sin embargo, entre tanta multitud, yo no hacía nada, estaba quieto, mirándote solo a ti, a la mayor mentirosa que había conocido.
Y allí, tu te preparabas para zarpar en busca de TU felicidad, sin cabos que te atasen a mi, ni a nadie.
Adiós, bruja terrenal, vete. Vete y no vuelvas más.
jueves, 10 de marzo de 2011
Viendo pasar la vida
Sentado en una silla de madera robusta, frente a una ventana de cristales finos y poco decorados, veo pasar la vida. El paso del tiempo afecta a todos y nadie se libra de su fatal destino: la muerte.
Un señor con sombrero negro, una dulce y linda señorita paseando a su perro, dos chavales haciendo deporte, y unos padres paseando a sus hijos por el parque son la estampa de este paisaje que veo ahora, y que puede que pronto desaparezca por completo.
Puede que hoy esté aquí, y que mañana problamente también, pero quién sabe lo que me depara el futuro. Aún soy joven y debo disfrutar, pero yo vivo en el presente y, desde mi pequeña y remota venta, veo pasar el tiempo, y sobre todo, la vida
Un señor con sombrero negro, una dulce y linda señorita paseando a su perro, dos chavales haciendo deporte, y unos padres paseando a sus hijos por el parque son la estampa de este paisaje que veo ahora, y que puede que pronto desaparezca por completo.Se que yo también acabaré igual que todos, puesto que ninguno nos escabulliremos de nuestra cita con la muerte.
sábado, 5 de marzo de 2011
Un vago recuerdo
Ahora, al mirar la ventana, y ver pasar a cada persona, me doy cuenta de que todos somos especiales. Puede que no supiese apreciarte, pero créeme cuando te digo que todo lo que hemos pasado juntos lo he disfrutado mas que cualquier otra cosa.
Esos grandes chistes malos que nos contábamos el uno al otro y de los cuales nos reíamos simplemente porque sí. Aquellos momentos inolvidables en los que nos separábamos de cualquier excursión y nos íbamos a caminar durante horas y horas, sin dirigirnos ninguna palabra, pero hablándonos con el corazón.
¿Como pude ser tan estúpido? Confié en tus palabras, tus secretos... ¿y para que? Para que tras dos increíbles años de amistad, tan solo tuviese yo un vago recuerdo de nuestro amor.
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