No sientas pena por mí. Ni melancolía, ni nada. No quiero que te compadezcas ni que me intentes consolar con tus absurdas palabras.
Solo quiero que te vayas. Que te vayas lejos, con tus frases de ánimo, y que me dejes a mi, solo, con mis pensamientos.
No te quiero. Ya no.
Vete, no te necesito. Ya no.
Sino me has oído bien, te lo repito. Ahora soy libre de hacer lo que quiero. No te necesito... ¡NO TE NECESITO!
cuántas veces habré dicho yo eso a esa persona,y a otra que me intentaron ayudar, y cuantas veces seguidas me arrepentí, y mira, va un día y llega y lo vuelvo a decir, no te necesito y al tiempo me doi cuenta que fue verdad, que viví enpaz sin que se metiera en mi vida y que a veces, lo que ves al principio eterno,acaba antes que una simple estación de invierno :|
ResponderEliminarme gusta tu blog,nos comenttamos
un beso
¡Ésa es la actitud!
ResponderEliminarUn beso:)